Antes de la implantación

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El cambio es un momento difícil. Todo lo que hemos aprendido parece tambalearse y nos obliga a salir de nuestra área de confort, buscando otros lugares donde volver a encontramos cómodos. La comodidad nos la da la certidumbre y la ausencia de dudas. Y la ausencia de dudas proviene del orden y del conocimiento.

Por todo ello es imprescindible el conocimiento de los objetivos a conseguir, la planificación de los mismos y la organización de las tareas a tener en cuenta en función del punto de partida.

En general, cuando nos enfrentamos a una implantación del entorno BIM en un equipo de proyectos, ya sean de arquitectura o de instalaciones, los recursos humanos disponibles conocen con un grado bastante elevado el entorno de CAD en que llevan manejándose durante mucho tiempo y en el que se sienten cómodos.

En ese entorno es frecuente la situación en la que “todos hacen de todo”, y donde los roles no están convenientemente definidos, se carece de una estructura ordenada a nivel funcional y a nivel jerárquico y donde la definición de detalles constructivos, geometrías, incluso soluciones o sistemas de montaje no se realiza con un orden y un detalle adecuados.

En los sistemas BIM, es necesaria la ordenación y especialización del trabajo en niveles de acceso y en funciones diferenciadas, aunque pueda de manera lógica asumirse por miembros del equipo la funcionalidad de otros según las condiciones o plazos de trabajo, pero donde quede de manifiesto el histórico y la trazabilidad de actuaciones y el control de cambios, modificaciones o intervenciones que cada uno de los integrantes del equipo ha tenido, ya sea dentro de la labor que se le atribuye o en el apoyo que haya podido hacer de manera puntual a otros miembros del equipo.

Y no se trata solo de establecer unas responsabilidades sobre el trabajo realizado, sino también de corregir actuaciones que de manera sucesiva generen los mismos errores, faltas de definición y calidad en los proyectos, de tal manera que el proceso de implantación se vaya retroalimentando para crecer y mejorar. Porque ante todo el entorno BIM debe conseguir que hagamos proyectos mejores y con mayores garantías, para los clientes y para los propios proyectistas.